espacio pura vida

Hay un lugar… 

 

en el que se para el tiempo, en el que soñar, no sólo no está mal visto sino que es inevitable y necesario.
Hay un lugar donde el amor es el dueño, el dueño de las flores, de las risas, del albaricoque, de la casa, de la gente.
Hay un lugar donde los niños son los grandes maestros, donde se les respeta, se les escucha, se les siente y se les cuida; donde sus madres y todas las mujeres tienen un espacio de reconocimiento y expresión sin fin.
Hay un lugar en el que puedes volver a tus raíces, a los sabores de antaño, a las largas tardes de lluvia con un libro, al olor de la chimenea.
Hay un lugar en el que dejarte cuidar, permitírtelo todo, conectar.
Hay un lugar en el que se cuentan las más bellas historias, esas que curan el alma y despiertan el corazón dormido.
Hay un lugar al que acuden los portadores de sueños, a contar cómo es el mundo que llega, cómo se mueven las alas que no podemos ver…ese lugar es…PURA VIDA.

SOBRE MÍ

Ainhoa Martín

Contar, escuchar y escribir historias, crear con mis manos, bailar, estar en contacto con la tierra, mirar el mar y la luna, viajar, conocer la vida de personas que viven otras realidades, convivir y aprender con otras mujeres y nuestros ciclos y compartir…compartirlo todo.   

Cuando terminé mi carrera de Comunicación Audiovisual en el año 2002, sabía que quería utilizar el lenguaje audiovisual para acercarme a otras formas de vida, para palpar como era el mundo y que la Antropología me podía acercar a ello. Por eso, mientras trabajaba en una productora que realizaba documentales sociales y educativos en Latinoamérica y España, estudié Antropología Social y Cultural, lo que me permitió trabajar en el campo de la cooperación cultural desarrollando proyectos culturales en otros países. México, Benin, Sahara Occidental, Marruecos…muchos fueron los lugares en los que pude comprobar cómo la cultura y el arte tienen la capacidad de abrir mentes y corazones, de empoderar a las mujeres y ciertos colectivos vulnerables y de conectarlos con un mundo más allá de la pobreza y las limitaciones sociales. Además, a nivel local, trabajé coordinando proyectos de educación para el desarrollo usando el cine como herramienta de cambio social en centros de secundaria, colegios y centros de día para discapacitados físicos y psíquicos y pude entender cómo el arte es un canal universal de expresión que no conoce limitaciones.

Más adelante, estudié un Master de Gestión Cultural que me permitió ampliar mi trayectoria de gestión cultural y abrirla a otros campos como el circo y la música trabajando en la producción de giras por España de proyectos sociales y culturales de África.

Y luego, vino un vendaval que le dio a todo otra dimensión. La maternidad me ofreció una visión de la vida más profunda y me abrió las puertas al mundo de la crianza y la educación desde dentro, desde la esencia. No paraba de ver cómo en la sociedad actual alejamos a los niños de sus verdaderas necesidades desde que nacen y los educamos para un sistema social que luego rechazamos y sufrimos…¿hay alguna incoherencia mayor? ¿Por qué obligamos a los seres que más queremos a someterse a algo que a nosotros mismos nos hace sufrir? No entendía nada…Y ese no entender me llevó a buscar respuestas en formas diferentes de educar, vivir y estar en el mundo. En el año 2013 un grupo de madres y padres creamos una escuela libre en Toledo con el fin de crear un espacio que propiciara todo lo que queríamos para nuestros hijos. Y ahí se empezó a gestar Pura Vida como el anhelo de crear un espacio donde la maternidad no estuviese reñida con la sexualidad, donde la nueva paternidad fuese reconocida y acompañada, donde el desarrollo personal individual no fuese incompatible con la vida en familia…en definitiva, un lugar donde todas las facetas de nuestra vida dejaran de estar tan separadas unas de otras  y pudieran convivir.